1 de octubre de 2010

Oktubre: ¿Un mes más?


Septiembre se esfumó, dejando atrás las "confesiones de invierno" y dándole una cálida bienvenida a la primavera.

Sin embargo, todo fue efímero... "tic-tac, tic-tac, tic-tac"

Nuestros fuegos de Oktubre se aproximan.
Bombas, ministerios rotos, banderas rojas, banderas negras
Plaza llena siempre en Oktubre. De aquella Unión Soviética hasta el Oktubre nuestro, el popular: el peronista.

Como tarda una panza en reventar, un Oktubre de 1986, parimos a Los Redonditos. Si, si, ese cassete rojo y negro que nos embarazaría de rock para siempre.


Una pelotita se entremezclaba con un piano, saliendo de allí una gran fusión de identidad para los argentinos: Charly-Diego, Diego-Charly.

Un dolor: el fin del sueño latino se terminaba un 8 de Oktubre de 1967 en Bolivia. La pierna "izquierda" dejaba de transitar el sendero de la revolución y la libertad.
"Che", cómo nos vamos a olvidar de aquel rosarino...

Y 72 años atrás llegaba al mundo "El Pocho", presidente de los proletarios

Un señor con barba, anteojos y pelo largo, con grandes dotes musicales en un grupo de Liverpool, también aterrizaba al planeta Tierra, un 9 de Oktubre de 1940, con el fin de "darle una chance a la paz".

Y otra vez nosotros, aquellos pichones esclavos sensibles y chillones, en medio de todo eso y del último secuestro.... Nuestro estado de ánimo.

3 comentarios:

Yagarcanda dijo...

lamentable la mencion de un asesino como el che, lamentable que sea un ejemplo para la juventud, lamentable que se lo llame heroe, lamentable la gestion cuando fue politico, lamentable. para que seguir no? calculo que vas a hacerte el ofendido y a defender lo indefendible, estoy seguro, mea culpa no veo hace rato por ningun lado. bye!

Ronko (escritor del blog) dijo...

No tengo tiempo para ofenderme. Soy feliz.

Anónimo dijo...

Coincido totalmente con Ronko, de todas formas me intriga un poquito nomas quienes serán los ejemplos que deberían seguir los jóvenes según Yagarcanda...

Saludos! yo también soy feliz (tal vez sea por no tratar de imponer mis ideas a quienes no coincidan con ellas).