27 de octubre de 2009

La filosofía política de Marx y Hegel

Hace pocos días atrás, decidí retomar unas líneas que explicaran los asuntos filosóficos políticos y económicos, en materia de teoría, por grandes como Marx y Hegel.
Por empezar, ambos dos coincidían en que las sociedades son como organismos: evolucionan de una forma primitiva a otra más elaborada. Se supone que este largo proceso evolutivo culmina en la perfección de los seres humanos y la sociedad, que progresa a través de las contradicciones. Dicho de otra manera, estos teóricos creían que la historia y la conciencia humanas resultan de una batalla incesante entre las ideas.
Luego, Marx hizo su famoso descubrimiento de que Hegel estaba "cabeza abajo" y era preciso darlo vuelta. Afirmaba que la realidad económica y las fuerzas materiales objetivas determinan las ideas.
Aquí comienza un claro ejemplo de cómo evoluciona su pensamiento, distinto al expresado en las primeras líneas. La filosofía política de Marx, por compleja y abarcativa que sea, se apoya en una premisa relativamente simple: el determinismo económico.
A partir de este título, expresa que los seres humanos no son individuos egoístas, sino más bien seres económicos que luchan por producir bienes materiales extraídos de su ambiente físico. No se emanciparán debido a la misteriosa evolución de una consecuencia absoluta, sino gracias a una adecuada comprensión de la economía y de su capacidad de generar relaciones sociales.

Luego, me detuve a ver nuevamente aquello que criticaba siempre en mis escritos, con el fin de poner más claridad a lo que pensaba o simplemente ver si estaba equivocado en lo que expresaba: el capitalismo.
A lo largo de la historia, los seres humanos han participado en diferentes actividades económicas empleando distintos "medios de producción" y diversas formas de cambio, o como me gusta llamarlo a mi: el trueque. Antiguamente, todo intercambio de bienes era por intermedio de la sal. De allí surgió que tirar la misma, era mala suerte. También cabe aclarar que la palabra salario está constituida por este origen, ya que al trabajador le daban determinadas cantidades de sal por el labor ofrecido.
Retomando, comprobé que el capitalismo fue una forma relativamente nueva de actividad económica que logró producir con éxito grandes cantidades de bienes materiales. Los capitalistas se habían beneficiado de la eficiencia de la Revolución Industrial, que explotó la división de trabajo en "líneas de montaje" insertas en un sistema fabril sumamente disciplinado.
El capitalismo alteró la vida tanto de quienes eran propietarios de "medios de producción" industriales como de quienes no lo eran. A partir de entonces, la mayor parte del poder económico y político se concentró en una clase específica: la burguesía.
La respuesta a mi gran rechazo llegó cuando leí que este sistema era profundamente injusto, ya que una minoría adinerada controlaba los medios de producción. Gran parte de la población estaba formada por obreros fabriles que eran tratados como máquinas, apenas un medio para que otros alcanzaran sus fines. Los lectores se dirán: "Chocolate por la noticia". Pero si critico algo debo saber bien el porqué, además de que no viene mal repasar un poco lo que es la historia, el surgimiento de este modo de vida, que aún conservamos hasta el día de la fecha aunque sin embargo cada vez falta menos para su fin...

Los capitalistas acumulaban ganancias e incrementaban su capital gracias a los obreros. lo cual marcó en Marx el concepto de plusvalía o también conocido como "trabajo muerto".
Además, en el sistema capitalista, los obreros estaban "alienados" de los bienes a cuya producción dedican la mayor parte del tiempo, así como también alienados unos de otros como trabajadores, de una sociedad que no es la suya y, sobre todo, de su propio potencial humano.

Finalmente, querramos o no, "somos consumidores y ciudadanos"... ¿Qué quiere decir esto?
Desde mi lectura acerca de estos tratados y mi punto de vista, puedo ver que nuestras sociedades capitalistas posmodernas siguen dominadas por una ideología liberal, según la cual la mejor garantía es el capitalismo global de libre mercado y una mínima interferencia estatal. La mayor parte de Occidente ha internalizado el capitalisno hasta tal punto de que se llegó a concebirnos como consumidores más que como ciudadanos.

Trabajo realizado durante el Ciclo Básico Común de Ciencias de la Comunicación en la materia Economía

2 comentarios:

vaL dijo...

Finalmente, queramoslo o no, somos "consumidores y ciudadanos"...uno se rompe la cabeza pensando cómo ser menos sistemático pero formando parte de una sociedad capitalista...¿cómo estar afuera? ¿cómo estar adentro sin corromperse? yo encontré la solución buscando el punto medio...ya que por el simple hecho de vivir en sociedad somos coaccionados desde nuestro nacimiento, habrá que intentar lidiar con todo aquello que repudiamos para que nuestros valores permanezcan infranqueables.

Santiago dijo...

A menos que nos abramos paso por el campo a cultivar nuestros propios alimentos, el Capitalismo es una celda de la cual es difícil escapar. Sobre todo con el conformismo que diversas sociedades llegaron a experimentar en este aspecto. En lo personal, como bien dicen arriba, la capacidad de alejarse paulatinamente de esa celda forjando valores que salvaguarden lo humano y no se dictaminen en números es CLAVE en el camino de liberación. Genial el escrito!! Un abrazo grande! Santiago.